Adicción a sustancias

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¿El consumo de una sustancia implica adicción?

A veces te puede resultar difícil saber si eres adicto a una sustancia o simplemente te gusta consumirla. En general diremos que no estamos ante una adicción si a pesar de que nos guste consumir la sustancia y las sensaciones que nos produce, podemos estar sin hacerlo mucho tiempo o en caso de tenerlo previsto y que acabemos por no consumirla, esta decisión no nos produce malestar. Otra señal de que probablemente no estemos hablando de una adicción sería que solo se consuma en situaciones sociales, pero que aún así, podamos disfrutar de este tipo de situaciones sin consumir.

¿Soy un adicto?

Para poder considerarse que estamos ante problemas de adicciones debemos cumplir dos o más síntomas de los que mencionaré en la siguiente lista. Estos síntomas no tienen porqué presentarse a la vez. Es suficiente con que se hayan dado dos o más dentro de un mismo año.

  1. Se consume la sustancia con frecuencia en mayor cantidad o durante un tiempo más prolongado del previsto.
  2. Existe un deseo persistente o esfuerzos fracasados de abandonar o controlar el consumo de la sustancia.
  3. Se dedica una gran cantidad de tiempo en las actividades necesarias para obtener la sustancia, consumirla o recuperarse de sus efectos.
  4. Sientes craving o fuerte deseo o urgencia de consumir la sustancia.
  5. Consumo recurrente de la sustancia que le lleva a un fracaso para cumplir con las principales obligaciones en el trabajo, la escuela o casa.
  6. Continúa consumiendo la sustancia a pesar de tener de modo persistente o recurrente problemas sociales o interpersonales causados o exacerbados por sus efectos.
  7. Deja de hacer o reduce importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de la sustancia.
  8. Consumo recurrente de la sustancia en situaciones en las que es físicamente peligroso.
  9. Continúa con el consumo de la sustancia a pesar de conocer que tiene un persistente o recurrente problema físico o psicológico que es probablemente causado o exacerbado por ella.
  10. Tolerancia, definida por alguno de los siguiente hechos: a) la necesidad de incrementar de modo importante la cantidad de sustancia consumida para lograr la intoxicación o el efecto deseado. b) una marcada reducción del efecto con el uso continuo de la misma cantidad de sustancia.
  11. Abstinencia, manifestada por uno de los siguientes hechos: a) síndrome de abstinencia característico de la sustancia b) se consume la sustancia (o alguna similar) para aliviar o evitar los síntomas del síndrome de abstinencia.

¿Cómo funciona una adicción?

El alcohol y otras drogas son sustancias químicas que modifican el funcionamiento de determinados sistemas de neurotransmisión y circuitos cerebrales, produciendo así cambios cognitivos y emocionales.

Cuando consumimos alguna sustancia alteramos el sistema cerebral de recompensa. Este es un circuito que se activa cuando hacemos algo que nos gusta. El problema es que esta estructura está programado para reaccionar ante cosas que se presentan en la naturaleza y que producen beneficios para la persona: la comida, el agua, el sexo, la socialización, etc. pero no está preparado para reaccionar correctamente ante según que sustancias. Cuando funciona de forma natural tiene un momento en el que se produce la saciedad, es decir, en el que te das cuenta de que aquello es suficiente, en el caso de la comida te sientes lleno. Esto no ocurre con las drogas, de hecho a veces se produce la habituación, lo que supone que se necesita una cantidad más alta de la sustancia para producir el mismo efecto.

El problema no acaba aquí. La modificación del sistema de recompensa supone lo que se llama “respuesta embotada al refuerzo” es decir, cada vez se reduce más la capacidad de disfrutar de otras cosas, pues nada es tan gratificante para el cerebro como esa droga. Por ello, se empieza a dejar de disfrutar de estar con los amigos, de la comida, de la familia o del sexo. La persona se empieza a aislar y a dejar de lado sus obligaciones pues nada parece atraerle suficientemente más allá de la droga. Esto supo que el dejar de lado todo lo que no es la sustancia va más allá del miedo a sentir el síndrome de abstinencia. La persona simplemente deja de poder disfrutar otras cosas.

Pero como ya he anticipado antes, el síndrome de abstinencia también juega un papel importante. Al consumir cualquier droga hay una liberación masiva de dopamina (químico del cerebro encargado entre otras cosas del placer) que se reduce enormemente cuando paras el consumo. Esto produce entre otras cosas, un estado de ánimo muy bajo que obliga a la persona a volver a buscar la sustancia.

Así empieza a girar la rueda, pues la falta de capacidad para experimentar placer con otras cosas lleva al aislamiento y el aislamiento lleva a centrarse únicamente en la sustancia. Por otra parte, en estos momentos se suelen perder muchas amistades y relaciones familiares, lo que implica que cada vez menos gente intenta ayudarte a salir de ello.

Por otro lado es posible que te puedas sentir deprimido y que esto se sume a la adicción. Te recomiendo que valores los síntomas para hacerte una idea más clara.

¿ Qué puede hacer alguien adicto?

Es importante contactar con algún profesional de la salud mental, pero sobre todo con un médico antes de empezar a dejar una sustancia. Algunos procesos de desintoxicación suponen un riesgo para la salud y la supervisión en estos momentos es clave.

Romper contactos: No se trata de demonizar a la gente con la que has consumido, sino de pensar en ti mismo. Dejar de consumir manteniendo en tu vida a gente que consume es prácticamente imposible, pues a pesar de que puedas controlar tu adicción el 99% del tiempo, basta un 1% de flaqueza sumado a facilidad para acceder a la sustancia para volver a ello. Envía un mensaje y bloquea los contactos, como mínimo a nivel temporal.

· Conocer y combatir las rutas de búsqueda: Darse cuenta de cuál era la ruta de búsqueda. Esto no implica únicamente el momento en el que se quedaba con el traficante, sino todo el ritual previo a hacerlo. Una vez las conocemos debemos buscar otras rutas alternativas, es decir, entornos diferentes.

– Cambiar nuestra imagen y salud: Mejora tu aspecto físico y adopta hábitos de higiene. Se trata de deshacerte de la imagen de consumidor, para volver a sentir tu “yo del pasado”.

– Deshacer el condicionamiento : En el entorno del consumidor existen muchas cosas que por cualquier motivo le recuerdan a la droga. En el caso de un adicto a la cocaína, podría ser el baño, un tono de teléfono o incluso un momento concreto del día. Se trata entonces de acompañar al adicto a volver a experimentar todo eso sin que se de un episodio de consumo. La persona debe volver a normalizar objetos, sonidos y momento que no tiene que ver realmente con la droga. De esta manera no va a pensar en la droga cada vez que lo vea y por tanto no se va a activar su “cerebro drogadicto” cada vez que alguna de esas cosas ocurra. Para habituarse y normalizarlo debe pasar bastante tiempo. Lo habremos conseguido cuando estemos ante eso y no pensemos en el consumo.

Para poder ganar esta batalla no se trata únicamente de tener fuerza de voluntad, sino también un buen apoyo y asesoramiento. Por ello es importante buscar la ayuda de algún profesional con el que te sientas cómodo y empezar a trabajar.